El árbol del conocimiento - Origen de la irracionalidad actual
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Portada del libro EL ÁRBOL DELCONOCIMIENTO - ORIGEN DE LA IRRACIONALIDAD ACTUAL, de Ulises Granda
ALCANCE DE LA OBRA
 
 
Una investigación para determinar las claves que explican el marco de irracionalidad en que se desenvuelve el hombre de hoy. Se trata, por tanto, y a la vez, de una historia de la filosofía y de una indagación sobre los sinsentidos del relativismo contemporáneo.
 
 
 
Texto de contraportada
 
Hay cosas en las que intuitivamente vemos sentido y otras donde la misma espontaneidad nos lleva a echarlo en falta. Por supuesto, los lectores tienen la última palabra a la hora de enjuiciar si en el mundo de hoy predomina lo segundo sobre lo primero. No obstante, la tesis del libro es que así es, al menos en lo que atañe a la civilización occidental, donde el avance en las condiciones de vida no parece tener traslación a los fundamentos antropológicos que la sostienen.   
 
EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO-Origen de la irracionalidad actual es una indagación de los automatismos mentales que explican el avance de la irracionalidad a partir del último tercio del siglo XX, coincidiendo con el asentamiento en el panorama de la ideas de lo que desde entonces se conoce como posmodernidad
 
Detrás de la confusión en que se desenvuelve el hombre actual, hay una historia de la filosofía donde podemos encontrar las claves de nuestra visión del mundo y también el modo de desenredar la maraña de conceptos erróneos en la que a menudo extraviamos la lucidez, sin la cual es imposible una vida plena. 
 
El objetivo es repensar la herencia intelectual recibida, particularmente la del último siglo, y reasumir la capacidad crítica del individuo como mejor remedio para despejar la niebla cultural en la que se desdibujan los valores inherentes a la persona, y con ellos, los de la sociedad donde vivimos.
 
 
En resumen
 
Se trata de una historia de la filosofía del conocimiento dirigida indagar sobre los sinsentidos del relativismo contemporáneo.
 
El libro parte de las siguientes tres premisas:
 
  •  Los prejuicios no son sólo propios del idealismo tradicional ni de la filosofía europea o continental. También están presentes –y no en poca medida- en el materialismo moderno y empirismo anglosajón.
 
  • El concepto de progreso actual es consecuencia de una degeneración, muy evidente, del que tenían los ilustrados del siglo XVIII.
 
  •  La llamada "posmodernidad" es un terreno de aluvión en el que desembocan las corrientes menos racionales de la filosofía moderna.
 
 
 
 
 
PRIMEROS COMENTARIOS DE LOS LECTORES
 
"Acabo de ojear este libro y creo que no es para echarlo en saco roto. O mucho me equivoco o dará que hablar. Me interesa sobre todo el análisis que hay en él sobre la degradación de la idea de progreso, y también la inclusión en el campo del idealismo de posiciones filosóficas que hasta ahora se vienen considerando su antítesis. Vamos a ver..."
J. Carballo (La Coruña)
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“Estamos ante una visión filosófica nueva y rompedora. Habrá de ser tenida en cuenta incluso por sus críticos, pues marca un punto de inflexión en el pensamiento contemporáneo que exige argumentaciones tan sólidas como las que se vierten aquí.”
Rubén Orozco (Madrid)
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“Agradezco la clara distinción entre las nociones de progreso ilustrado y posmoderno. Ahora sé qué replicar a quienes presumen de ser progresistas y nos tachan a los demás de conservadores... ¿Y si les decimos que puede ser justo al revés?.”
Sergio Jiménez (Madrid)
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"Sin pretenderlo expresamente, este libro es provocador, por lo que preveo que a su autor no le faltarán ataques. Le pido que los tome con espíritu deportivo, y que se limite a ponerlo en práctica en el único juego que merece la pena: la reflexión sin prejuicios."
Sebastián Aldonza (Alcalá de Henares)
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"Este nuevo libro de filosofía, o nuevo libro de pensamiento para ser más exactos, explica por qué la mayoría de las personas han renunciado a tener criterio propio, que nunca será algo extravagante en la medida que normalmente es compañero inseparable del sentido común. Por supuesto, la autonomía cognitiva se traduce en que tampoco sabemos valorar “lo que está bien” (criterio moral) ni apreciar “lo bueno” (criterio estético). Algo intuíamos sobre esta perdida de racionalidad , pero es de agradecer una exposición tan razonada como contundente de la herencia cultural que nos han llevado hasta aquí…. Por cierto, estoy muy de acuerdo en que lo que impera hoy no es el subjetivismo, sino el relativismo, cuya seña de identidad es que la búsqueda de la verdad desde las solas luces de la razón se sacrifica a favor de las consignas que nos llegan de fuera."
Alfredo Rovira (Barcelona)